Diosa SI

domingo, 28 de diciembre de 2014

Marrakech llamada también la “Perla del Sur” y “Puerta del Sur”





 
     En esta ciudad se ve la profunda división entre el Marruecos tradicional y el moderno. La joven sociedad demanda giros hacia la modernidad. Aunque lentos, contradictorios e insuficientes, hay cambios en esta ciudad. Hoy es una ciudad internacional, y esto se debe al boom del turismo. La ciudad se dirige cada vez más hacia el turismo y el mundo exterior, y hoy comprarse una casa en la vieja medina se ha convertido en una moda seguida por cientos de franceses, italianos y españoles. Muchos han convertido en encantadores hotelitos sus recién adquiridos riad, o casas morunas con patio, lo que ha realzado el valor de la ciudad como destino turístico. La medina la recorrimos con un guía que nos mostró las murallas que protegen a la vieja ciudad y encierra sus calles.

  
Puerta y muralla de tierra roja de la medina de Marrakech, pasado y futuro. La medina muestra bien el encuentro entre tradición y modernidad, donde se ven los autos y motos pero dentro de la medina solo se puede andar en caballería o a pie.


      En el interior vimos la mezquita Katubia construida en el siglo XII, que sirvió de inspiración para la giralda de Sevilla. El palacio Bahia tiene los techos de madera pintada dorada y grabada.

 Mezquita Kutubia en Marrakech.


 Patio y fuente decorados con azulejos polícromos.


 Dar Si Said – cúpula pintada de la habitación nupcial.


Harén del Palacio de las mujeres de Bou Ahmed.

     Tumbas saadíes fueron construidas por el sultan saadí Ahmed al-Mansur ed-Dahbi, que importó mármol de Carrara y estalactitas de estuco en panal recubiertas de oro puro. Aquellas tumbas fueron descubiertas en 1917 por unas fotografías aéreas. Hoy son uno de los lugares más visitados por el turismo.

Tumbas saadíes.

 

      En el recorrido visitamos tiendas de productos ecológicos donde comercializaban desde hierbas para el dolor de cabeza hasta pociones afrodisíacas. 


 Tienda de productos medicinales, cosméticos y afrodisíacos.
                                         

 

Productos artesanales en el zoco de Marrakech. 





Venta de productos biológicos en el mercado tradicional.


 
   Estrecha calle dentro de la medina con paredes pintadas de rojo-ocre que es el color natural de la tierra local.


      Luego nos dirigimos a la plaza Jmaa el Fna que significa “asamblea de los muertos”. Es el lugar más representativo de Marrakech, un autentico teatro al aire libre donde se escuchan cuentistas, músicos, los aguadores tradicionales, mujeres que pintan manos y pies con henna, encantadores de serpientes y vendedores de las cosas más extravagantes. En la noche regresamos a uno de los cafés que se encuentran de la plaza Jmaa el Fna, y bebiendo té a la menta el grupo observó la vida nocturna de la plaza. Luego la recorrimos y la mayor parte de la plaza estaba convertida en un restaurante gigantesco al aire libre lleno de puestos callejeros de comidas. Son siempre apasionantes, aunque en esto cada uno tiene sus límites estomacales. En la parte rural de Alemania hay un proverbio que dice: “Was der Bauer nicht kennt, das isst er nicht” – “Lo que el campesino no conoce, no lo come.” Ahí pienso como el campesino alemán, aunque mis ojos se iban llenos de curiosidad por los dulces, la miel, el maíz a la brasa y los diferentes aromas que llenan la plaza. Todo se veía muy sabroso, aunque se sentía un fuerte olor de condimento de hierbas. Los caracoles, de los que los locales y algunos turistas, después de sacarles las esencias con el correspondiente palillo, luego bebían el caldo del tazón en el que los sirven. El pan en Marruecos es plano y redondo. Lo comen a bocadillos, rellenos de salchichas. El pollo tiene una lenta elaboración, lo preparan por ristras en los asadores que forman parte del atractivo turístico de estas ciudades. Alrededor de la plaza se encuentra el mercado tradicional más concurrido del país donde se pueden encontrar todo tipo de recuerdos, alimentos, etc. Lo más interesante de comprar es el regateo donde siempre hay que pedir rebajas. Es una manera tradicional de comprar y vender cualquier artículo y de tener contacto con los lugareños de la ciudad y tomar un vaso de té a la menta.
  

Plaza Jmaa el Fna y los encantadores de serpientes.

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