Diosa SI

domingo, 28 de diciembre de 2014

El té en Marruecos: bebida de cortesía y hospitalidad



Sirviendo el té.


     Cuando estuvimos en Marruecos, en todos los lugares que visitábamos nos recibían con un té a la menta y nos lo invitaban con cordialidad. Eso me llenó de curiosidad y empecé a averiguar de dónde venía esa costumbre de beber té a la menta. El resultado de mis indagaciones lo quiero compartir con todos aquellos a los que les interesa saber sobre tradiciones y rituales del té de ese país.
Realmente no se sabe a ciencia cierta cuándo llegó el té a Marruecos ni cómo entró a formar parte de su tradición. Pero lo cierto es que el té en este país está dentro de su cultura. Es una bebida con expresión artística y social. Los marroquíes le dan la bienvenida a todos los extranjeros o visitantes con un vaso de té y de esa manera demuestran su amabilidad. Además está comprobado que Marruecos es uno de los mayores importadores de té en el mundo.
     La costumbre es que el té sea preparado por hombres, habitualmente por el jefe de familia. En la ceremonia social del té el anfitrión hace gala de un despliegue de conocimientos: ¿Cómo se eligen las hojas? ¿Cómo se precalientan los vasos? Tienen sumo cuidado que la tetera este bien limpia. El té verde se sirve acompañado de hierbabuena u hojas frescas de menta y piñones. Nunca se cuelan los posos, algunas veces le añaden capullos del árbol de naranjo. Se sirve en pequeños vasos, y si se concede el honor de servirlo, hay que devolver la taza a la tetera para que se enfríe y se disuelva el azúcar. Luego debe verterse el líquido empezando por la derecha de quien sirve y alejando la tetera al máximo sin salpicar.
     En Marruecos el té es un ritual que se degusta en tranquilidad sentado sobre alfombras. La tradición es beber tres tazas: la primera amarga como la vida, sin azúcar; la segunda, dulce como el amor; y la última, muy azucarada, suave como la muerte. Entre taza y taza se acompañan con dulces. Por lo general el té se suele servir antes y después de las comidas. Pero se prepara y se bebe a toda hora y en todo lugar porque en Marruecos el té a la menta es la solución para todos los problemas ¿Sed? ¿Calor? ¿Frío? ¿Cansancio? Además es una convención social y se ofrece en cientos de puestos callejeros, en las casas, los hoteles y tiendas. A cualquier lugar que se dirija un viajero en Marruecos siempre será acogido con una taza de té a la mente. Es considerado como una falta de educación rechazar una invitación a un té o beberlo a toda prisa y marcharse, lo que conlleva el tener que compartir media hora de nuestro tiempo con él anfitrión.[1]
¿De dónde viene la tradición cultural del té en Marruecos?
     Existes varias versiones sobre cómo llegó el té a Marruecos. Una de ellas es que la reina Anna de Inglaterra (1665-1714) envió de regalo al sultán de Marruecos dos grandes fuentes de té de cobre y un poco de té de buena calidad para que dejara en libertad a setenta y nueve prisioneros de guerra.[2]
     Otra historia dice que la Reina Elizabeth I de Inglaterra en el siglo XVIII fue la que introdujo el té enviando primero muestras que resultaran convincentes para que los artesanos de su país pudieran vender la vajilla y todos los artefactos relacionados al té.[3]
    Finalmente, algunos investigadores creen que el té se introdujo a comienzos del siglo XIX. También hay indicios anteriores de Ismael de Marruecos que pidió como rescate de marineros europeos unas sacas de té.[4]



Vajilla para beber té con vasos decorados de diversos colores.



Invitación a un té en una tienda de la medina Marrakech.


[1] Bainbridge, James; Bing, Alison; Clammer, Paul; Ranger,Helen. Marruecos. Loneley Planet.
[4] es.wikipedia.org/wiki/Cultura_del_té_en_Marruecos.

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